lunes, 11 de diciembre de 2017

ERES IMPORTANTE PARA MI



Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos.
A cada uno le dio cuatro listones de color azul, todos con la leyenda "ERES IMPORTANTE PARA MI", y les pidió que se pusieran uno.
Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos. Luego les explicó de qué se trataba el experimento: tenían que darle un listón a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándole el motivo y dándole los otros listones para que ellos hicieran lo mismo. El
resultado esperado era ver cuánto podía influir en las personas ese pequeño detalle.
Todos salieron de esa clase platicando a quién darían sus listones. Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos o a sus novio/as. Entre aquellos estudiantes había uno que estaba lejos de casa. Este muchacho había conseguido una beca para esa universidad y al estar lejos de su
hogar, no podía darle ese listón a sus padres o sus hermanos.
Pasó toda la noche pensando a quién daría ese listón. Al otro día muy temprano tuvo la respuesta. Tenía un amigo, un joven profesional que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo asesoraba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba.

¡¡Esa era la solución!
Saliendo de clases se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba. En la recepción pidió verlo. A su amigo le extrañó, ya que el muchacho lo iba a ver después de que saliera de trabajar, por lo que pensó que algo malo estaba sucediendo. Cuando lo vio en la entrada, sintió alivio de que todo estuviera bien, pero a la vez le extrañaba el motivo de su visita. El estudiante le explicó el propósito de su visita y le entregó tres listones, le pidió que se pusiera uno y le dijo que al estar lejos de casa, él era el más indicado para portarlo.
El joven ejecutivo se sintió halagado, no recibía ese tipo de reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados.
El joven ejecutivo regresó a sus labores y ya casi a la hora de la salida se le ocurrió una arriesgada idea: Le quería entregar los dos listones restantes a su jefe. El jefe era una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar que estuviera "desocupado".
Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos de su departamento, la oficina estaba repleta de reconocimientos y papeles.
El jefe solo gruñó " ¿¿Qué desea?"
El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró los dos listones. El jefe, asombrado, le preguntó: "¿¿Por qué cree usted que soy el más indicado para tener ese listón?".
El ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de estar bajo su mando.
El jefe titubeó, pero recibió con agrado los dos listones, no muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba.
El joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y, como ya era la hora de salida, se fue a su casa.
El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. En la solapa llevaba uno de los listones y el otro lo guardó. Se fue reflexionando mientras manejaba rumbo a su casa.
Su esposa se extrañó de verlo tan temprano y pensó que algo le había pasado; cuando le preguntó si pasaba algo, él respondió que no pasaba nada, que ese día quería estar con su familia.
Luego llamó a su hijo y le dijo que lo acompañara. Ante la mirada extrañada de la esposa y del hijo, ambos salieron de la casa.

El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su "valioso tiempo" en su familia muy a menudo. Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa. El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado.
Le empezó a decir que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se perdió de aquellos momentos que sabía eran importantes.

Le mencionó que había decidido cambiar, que quería pasar más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía. Le mencionó lo de los listones y su joven ejecutivo. Le dijo que lo había pensado mucho, pero quería darle el último listón a él, ya que era lo más importante, que el día que nació, fue el más feliz de su vida y que estaba orgulloso de él. Todo esto mientras le prendía el listón que decía "Eres importante para mi".
El hijo, con lágrimas en los ojos le dijo: "Papá, no sé qué decir; mañana pensaba suicidarme porque pensé que no te importaba". "Te quiero papá, perdóname...." Ambos lloraron y se abrazaron.

El experimento de la profesora dio resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con sólo expresar lo que sentía....


jueves, 7 de diciembre de 2017

Bitcoin La divisa electrónica que revoluciona el mercado Financiero

Bitcoin es una moneda, como el euro o el dólar estadounidense, que sirve para intercambiar bienes y servicios. Sin embargo, a diferencia de otras monedas, Bitcoin es una divisa electrónica que presenta novedosas características y destaca por su eficiencia, seguridad y facilidad de intercambio.
Su mayor diferencia frente al resto de monedas, se trata de una moneda descentralizada, por lo que nadie la controla. Bitcoin no tiene un emisor central como los dólares o los euros, la criptomoneda es producida por las personas y empresas de alrededor del mundo dedicando gran cantidad de recursos a la minería.

aracterísticas de introducción a Bitcoin:

  • No pertenece a ningún Estado o país y puede usarse en todo el mundo por igual.
  • Puedes comprar bitcoins con euros u otras divisas y viceversa, como cualquier moneda.
  • No hay intermediarios: Las transacciones se hacen directamente de persona a persona.
  • Es descentralizada: no es controlada por ningún Estado, banco, institución financiera o empresa.
  • Es imposible su falsificación o duplicación gracias a un sofisticado sistema criptográfico.
  • Las transacciones son irreversibles.
  • No es necesario revelar tu identidad al hacer negocios y preserva tu privacidad.
  • El dinero te pertenece al 100%; no puede ser intervenido por nadie ni las cuentas pueden ser congeladas.
https://www.queesbitcoin.info/




lunes, 20 de noviembre de 2017

EL ESPEJO



Cuenta una leyenda muy antigua del Japón, que la diosa Ateramasu, descontenta del comportamiento humano en un momento de cólera abandonó a la humanidad a las tinieblas escondiéndose en una gruta.

 El hermano de la diosa que la conocía muy bien, provocó su curiosidad organizando un alboroto delante de la caverna. La treta resultó ser efectiva, ya que Ateramasu entreabrió la puerta de la gruta y se vió frente a frente de una belleza que la hizo enrojecer de envidia, hasta el punto de que salió del todo de la cueva para poder contemplarla bien, para luego hacer consciencia de que la imagen no era otra cosa que ella misma reflejada en un espejo que colocó su hermano frente a ella. Y así fue cómo la luz volvió a la Tierra, después que Ateramasu perdonase a los humanos». La posibilidad de ver defectos en los otros para juzgarlos es puro ego.


El verdadero don consiste en verse uno mismo y aceptar que todos compartimos una misma naturaleza humana con defectos y virtudes. Cuando juzgas a los otros estás puliendo el espejo. Y cuando haces consciencia de que los demás reflejan aspectos, tal vez oscuros o desconocidos de ti mismo(a), se despierta la verdadera consciencia, y dedicas tu tiempo no a mirar a los demás sino a mirarte y pulirte a ti mismo(a), para crecer y evolucionar.

viernes, 17 de noviembre de 2017

LA TRISTEZA Y LA FURIA

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...

Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


Del libro Cuentos para pensar. de Jorge Bucay

miércoles, 15 de noviembre de 2017

EL ZORRO Y EL OSO

Un buen día un hombre paseaba por el bosque cuando se encontró con un zorro herido. La pobre criatura se había roto las cuatro patas mientras intentaba huir de un cazador y estaba tal malherida que ni siquiera podía moverse para encontrar comida.

El hombre sintió lástima por el animal y decidió acercarse a él. Pero mientras lo hacía vio un gigantesco oso que se asomaba entre los árboles, arrastrando los despojos del animal que acababa de devorar. El oso pareció no interesarle el zorro y de hecho, dejó caer los restos y se dio media vuelta en busca de otro animal que llevarse a la boca. Los desperdicios cayeron junto al zorro, que se lanzó sobre la poca carne que quedaba con enorme ansiedad.

Al día siguiente, el hombre volvió al bosque. Una vez más, el oso había dejado un apetitoso bocado cerca de donde yacía el famélico zorro y nuevamente el zorro se había abalanzado sobre la comida. El tercer día, al volver al bosque, la escena se repetía.



El hombre reflexionó detenidamente sobre lo que había visto.

-Si Dios se preocupa tanto por el zorro - se dijo a sí mismo-, ¿cuánto más se preocupará por mí......? Mi fe no es lo suficientemente fuerte, debo aprender a confiar en Dios con la misma intensidad que el zorro.

Acto seguido, el hombre se arrodilló en el bosque y, con la mirada puesta en el cielo, exclamó:

-Señor, el zorro me ha demostrado lo que es tener fe en ti. A partir de este momento me entrego a ti en cuerpo y alma. Confío en que cuides como el oso asiste al zorro.

Dicho esto, el hombre se tumbó en el suelo a la espera de que Dios se ocupara de él. Transcurrió un día y no sucedió nada. El hombre empezó a tener hambre. Pasó otro día y seguía sin ocurrir nada. El hombre empezó a mosquearse. El tercer día, cuando aún no había ni rastro de Dios, el hombre se enfadó.

- Señor, quieres a ese zorro más que a mí. ¿Por qué no te preocupas de mí con lo mucho que yo confío en ti? ¿Por qué no me alimentas?.

Por fin, el hambre obligó al hombre a volver al pueblo. En una de las calles del pueblo, se topó con un niño hambriento. No pudo contenerse y le manifestó a Dios su ira:

-¿Por qué no haces nada para ayudar a este pobre niño?.

- Ya lo he hecho, respondió Dios. Te he creado a ti. Pero has decidido seguir el ejemplo del zorro y no el del altruista oso.


Adaptación de una fábula árabe.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Dí lo que sientes

Dí lo que sientes

Siempre dí lo que sientes y haz lo que piensas...
  • Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
  • Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.
  • Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
  • Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría te quiero y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.

Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.
Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para un sonrisa, un abrazo, un beso, y que estuviste muy ocupado para concederle a alguien un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.

sábado, 11 de febrero de 2017

La riqueza que guarda el silencio

Vivimos en un mundo donde sólo importa cada uno, el individualismo está presente en cada paso que damos, lamentablemente. Sin embargo, es muy extraño escuchar a alguien decir que se toma unos minutos al día para realmente pensar en si mismo de la mejor manera posible, ¿cómo? Mediante el silencio.

Es que el silencio es una excelente herramienta para muchas cosas, desde enriquecer nuestra vida interior a “bajar varias revoluciones” cuando estamos ansiosos, nervioso o estresados. Es necesario parar de hablar un momento, dejar de escuchar la televisión o a las personas (desde la pareja a los amigos, pasando por los políticos a los periodistas) y comenzar a conectarnos más con el silencio.
Los estímulos que nos rodean (publicidad, televisión, radio, PC, ruidos, conversaciones, bocinas) hacen que nuestro cerebro siempre esté en “alerta”. Estamos continuamente pendientes de lo que ocurre más allá de nuestro cuerpo, hasta cuando dormimos. Sin ellos, podemos sentirnos solos, abandonados, con miedo, etc.

Pero, ¿Qué puede suceder si nos quedamos en silencio verdadero, ese que sólo está en el campo, en el amanecer, en el mar fuera de temporada? ¿Qué es lo que se puede encontrar en este silencio o falta de sonidos molestos? ¿qué tiene para aportarnos a nuestro despertar como personas?

El silencio en el mundo occidental, dice el psicólogo chileno Claudio Araya en su libro “el mayor avance es detenerse”, está desvalorizado. Se cree que es algo malo, que no podemos quedarnos callados o no escuchar nada por algunos minutos. Tal como podemos ver o analizar al mundo hoy, pareciera que le tenemos mucho miedo al silencio.

Según el escritor español Raimon Panikkar, una de las enfermedades del hombre moderno es la “sigefobia”, justamente, el temor al silencio. Esto se debe a que vivimos en una sociedad donde el poder más terrible a disposición es el ruido, el sonido. Por el contrario, el silencio se presenta como un lujo muy costoso. Para no oír debes ser demasiado rico. No sólo los niños tienen terror del silencio, sino cada vez más adultos. Por ello es que nos musicalizan hasta el elevador (¿te habías puesto a pensar en eso?). Estas son las palabras de Araya.


El espacio íntimo del silencio

Es frecuente que surja incomodidad cuando hay silencio, ¿por qué? Porque es un espacio íntimo de cada uno de nosotros que no ha sido explorado a fondo todavía. Cuando estamos con otras personas y por alguna causa paramos de hablar, nos sentimos en una situación embarazosa, por ejemplo. Cuando escuchamos un programa de radio y el locutor tarda dos segundos en volver a hablar, pensamos que algo malo a ocurrido y nos llama la atención. Sin embargo, en muchos casos, es más saludable quedarse callado a hablar de más.

Estar en silencio nos ayuda en la salud psíquica. Por ello, los psicólogos recomiendan para tener una vida interior tranquila y en paz, tener momentos de silencios, sobre todo después de una jornada caótica en la empresa, en una ciudad con problemas de tránsito y repleta de ruidos a toda hora. Es necesario que paremos un poco y nos sentemos a reflexionar. Esto se consigue únicamente, con la ayuda del silencio. Estar solo en casa o irse a algunos kilómetros del centro sirve para analizar ciertas cuestiones: qué quiero, qué necesito, qué me preocupa, cómo actuar, cómo continuar, qué decidir, etc.

Poder encontrar y disfrutar del silencio de nuestro interior puede sonar irónico, porque dentro de nuestra mente y cuerpo hay un sinfín de ruidos y sonidos, que no se manifiestan con palabras pero pueden ensordecer mucho más que cualquier otra cosa. Lo que está contenido debe salir, porque cuánto más tengamos problemas en escucharnos, más dependeremos del mundo exterior para poder resolver nuestra vida.

Con la vorágine del día a día, la rutina, las obligaciones, el llegar primero, el llenar la agenda de actividades, etc, carecemos de riqueza interior, no podemos interpretar las señales que nos brinda el cuerpo, no estamos acostumbrados a las prácticas beneficiosas como ser la meditación o el yoga, que nos acercan a nosotros mismos, aumentando el contacto con lo que realmente nos pasa.
Las excusas no tardan en aparecer, porque en esta tarea juegan mucho la voluntad y la disposición para poder trabajar en la relajación y la obtención del tan ansiado o bendito silencio. Es probable que digamos que no tenemos tiempo para sentarnos a “escuchar la nada”, hacer una práctica de meditación (ni siquiera es necesario ir a un centro especializado, lo podemos armar nosotros mismos en casa con velas, inciensos y almohadones), pasar cinco minutos sin el televisor encendido, etc.


Cuánto más tiempo dejamos pasar para reencontrarnos con nosotros mismos, más momentos de silencios vamos a precisar. El autoconocimiento es vital para alcanzar la felicidad (que tanto buscamos) y también para poder resolver los problemas que nos aquejan en todos los ámbitos de la vida. Por ello, no debemos tenerle miedo a la falta de sonido, a la carencia de ruido o de palabras dichas. Todo lo contrario, es preciso que aprovechemos esos momentos que nos podemos regalar o que el mundo “conspira” para ofrecerlos. No dejemos pasar esa oportunidad de estar en sintonía con nuestro interior y lo que nos ocurre.